El siguiente parrafo es de una nota sobre Business Travellers en el New York Times.
.....Security specialists that I know point out that we could all fly naked and the aviation system would still be riddled with holes — cargo handling, ramp access security, among other things. But suddenly, in the panic over carry-on liquids, the idea of banning laptops and other electronic gear was widely in circulation. That would be a serious problem for many business travelers, who have rolled with the punches so far.....
Entiendo que hay que evitar todo riesgo posible pero cada vez mas me preocupa que mientras se nos cortan todas las libertades el control en todo lo demas de los aeropuertos no puede ser tan seguro, y mucho menos en paises como el nuestro. Entonces, uno no puede llevar liquidos pero el avion si.....y quien los controlo?
Tuesday, August 22, 2006
Tuesday, August 15, 2006
El big brother y la privacidad
Me preocupa como avanzamos a la falta de privacidad tal como se ve en ciertas películas del futuro. Desde que todo lo online queda registrado y traceable, a los chips implantados, a las cámaras publicas que seguramente transmitirán on line terminando en las necesidades de controlar el supuesto terrorismo. Todo se encamina a que nuestras vidas estén mas controladas. Realmente me asusta tanto como el terrorismo. Y todavía no se comenta demasiado públicamente.
Thursday, August 10, 2006
Terrorismo y guerra
Solo 1 mes!!! paso y paso del futbol a al horror de la guerra. Situacion compleja esta que merece un post sobre lo que puede significar en el futuro. Mientras tanto, de muchos buenos comentarios al respecto, creo que vale la pena leer este que vi ayer.
La guerra sin nombre
Por Alicia Dujovne Ortiz
Para LA NACION
En un reciente artículo publicado en Le Monde, La guerra vista desde Israel , Bernard-Henry Lévy describía un país sumido en el desconcierto. Desde sus amigos pacifistas, miembros de movimientos como La Paz Ahora, hasta la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, que impulsó activamente la retirada de Israel de la franja de Gaza, todos mostraban una actitud desvalida, desorientada y perpleja: la de estar enfrentando una situación sin paralelo con las de guerras anteriores. Prueba de ello es que se trata de una guerra sin denominación.
Ningún diario la nombra, ni en Israel ni en ningún lado. Describen el lugar en donde se produce, el Líbano, pero no la llaman “guerra del Líbano”, puesto que el conflicto no es con ese país, sino con un huésped molesto que se invitó a sí mismo: el Hezbollah. Las otras guerras se llamaron de los Seis Días o de Iom Kippur, ésta no se llama nada. La ausencia de nombre señala la presencia de un fantasma al que nadie tiene ganas de poner letra, acaso porque sea demasiado pronto para hacerlo o porque las masacres en el Líbano dejen sin habla o porque en ese vacío se dibuje el terror, no reflexivo sino inconsciente, a la palabra “mundial”.
Si algún término se destaca de entre todos los que se han pronunciado acerca de esta catástrofe, ese término es “desproporción”. La reacción de Israel ante el secuestro de dos o tres soldados a manos del Hamas o del Hezbollah, sería desproporcionada. En efecto, la cantidad de muertos en el sur del Líbano supera la de los israelíes en Haifa. Si llevamos la espantosa contabilidad, más de setecientos por un lado contra unos cien por el otro no tiene proporción, así como tampoco la tiene el destruir a bombazos un país que apenas comenzaba a renacer de sus cenizas. Desde ese punto de vista, una apelación posible sería “guerra de la desproporción”.
O de la equivocación. Las tropas de Tsahal se han encontrado con una realidad sin proporción alguna con todo lo conocido: los túneles y armamentos sofisticados de Hezbollah sobrepasan sus peores cálculos. Los servicios de inteligencia israelíes no han funcionado con suficiente eficacia. La ilusión de desarmar del todo a ese enemigo que se ha armado para una guerra total se esfuma en medio de la humareda, teniendo en cuenta la cantidad y la inaccesibilidad de los misiles de la guerrilla, guardados en subterráneos y en las casas de la gente. Nuevas desproporciones, instalarse en medio de la población y afirmar, como lo ha hecho algún miembro dedel Partido de Dios, que, cuando se queden sin municiones, sus propios hijos les servirán de balas.
Es cierto que esto último no es novedad. Los israelíes siempre han dicho que la guerrilla palestina les enviaba niños a torear tanques militares, para romper el corazón del mundo e inclinarlo a su favor. Pero los chicos de la Intifada, con sus piedras, fueron apenas un borrador de esto a lo que hoy asistimos. Arafat no era un islamista, de ahí su condición de enemigo proporcionado con quien podía llegarse a un apretón de manos. Hoy, por primera vez en la historia, un mandatario de una potencia religiosa, Irán, declara su intención sagrada de eliminar a Israel, negando la realidad de la Shoah. El desvalimiento que Bernard-Henry Lévy observó en los israelíes viene de haber comprendido que ahora sí se trata de derecho a existir.
¿Puede afirmarse por eso, como lo ha hecho el escritor pacifista Amos Oz –opuesto, en el pasado, a toda otra contienda–, que en estas circunstancias estamos ante una “guerra justa”? Aunque defenderse lo sea, ¿ha sido inteligente dejarse arrastrar por una provocación tan clara, cayendo en la trampa y desencadenando algo tan letal como misterioso, cuyo comienzo se conoce pero no su fin? ¿Había que responder al desafío de Hamas y del Hezbollah, que secuestraron a los soldados israelíes en forma a todas luces concertada, y en una fecha –12 de julio– en que los occidentales debían pronunciarse sobre la escalada nuclear iraní, tema que en ese momento se dejó de lado, en vista de este otro más urgente: la guerra innominada?
¿Acaso ganar tiempo, enfrentar un riesgo permanente, pero limitado, no habría sido preferible a empantanarse en una situación mortífera cuya salida se desconoce? ¿Ante este enemigo acantonado en medio de la población civil, y que no es un Estado sino un grupo armado hasta los dientes dentro de un desdichado país tomado como prenda, no sería más lúcido comportarse como lo hacen los enfermos de dolencias por ahora incurables: aguantar con paliativos hasta que surja el remedio?
En la existencia individual suele suceder que un problema parezca no tener solución. En esos casos, lo más aconsejable es quedarse quietos. Esta aparente inmovilidad no es falta de recursos, sino conocimiento del valor de la espera. No dudo de que, cuando en un caso similar, un país como Israel resuelve moverse en forma exacerbada (iba a poner desproporcionada), responda a un deber de protección para con su pueblo. ¿Pero hasta qué punto ese deber no se confunde con imperativos de prestigio militar y político, imperativos que impiden ofrecer una imagen supuestamente deslucida, débil, cobarde?
Escaldado por su experiencia durante la guerra del 14, el novelista de la Provenza, Jean Giono, escribía: “¿Me hablan de morir de pie? Yo, antes que morir, primero me agacho y después me acuesto en el piso”. Una posición evidentemente contraria a la esencia misma del Estado de Israel, construido sobre la base de un inmenso coraje. Pero si el consejo de Viejo Vizcacha provenzal es atendible en lo personal, ¿por qué no en lo nacional, frente a un tipo de guerra basada en una lógica perversa (escudarse entre los inocentes) que echa por los suelos todo lo visto hasta hoy?
El valor de la espera se relaciona, en este caso, con la política iraní. Ese presidente de Irán que arma a Hezbollah y cuyo larguísimo nombre cuesta retener –otro caso de anonimia, característico de un conflicto que nos da demasiado miedo como para apodarlo de algún modo– arriesga agotar sus gesticulaciones y disolverse como la burbuja que, en el fondo, es, a partir de las nuevas elecciones, que deberían tener lugar de aquí a dos años.
Irán se ha convertido en un país próspero, donde la gente vota, con una clase media acomodada que no tiene interés en que su tierra vuele por los aires. No a todos los iraníes los seduce el martirio: muchos se han occidentalizado (en el sentido de pretender pasarla bien), o, más bien, han reencontrado su propio arte de vivir. Votar al del apellido impronunciable equivalió, en su momento, a la actitud de los franceses cuando casi lo hacen ganar a Jean-Marie Le Pen: ellos, los franceses, a esa peligrosa actitud la llaman ras-le-bol: cansancio, hartazgo. El fenómeno sobreviene cuando un pueblo se decepciona de un gobierno más o menos democrático y elige los extremos. Es una reacción ...desproporcionada, que puede pincharse sola cuando ese pueblo comienza a espantarse del delirio que él mismo ha desatado.
Los libaneses son las primeras víctimas de Hezbollah, que los toma de rehenes y de justificación para que el mundo, horrorizado, acuse a Israel. Sin embargo, es quimérico pensar, como también lo hace Amos Oz, que esas víctimas se darán cuenta de que Israel también lucha por liberarlas a ellas: si a mí me cae una bomba en la cabeza, es dudoso que admita que quien la arroja lo hace por mi bien. Más lógico resulta comprobar que el odio a Israel aumenta con cada bomba, aunque los bombardeados sean libaneses no chiitas que están en contra de Hezbollah (o que lo han estado hasta ahora, antes de que esta carnicería arriesgue crear entre los libaneses, y en todo el mundo árabe, una unión sagrada).
En forma paralela, también aumenta el antisemitismo mundial, el latente, el que no se expresa, el que encuentra en esta guerra un pretexto soñado para poner de manifiesto un viejo aborrecimiento visceral al que el nazismo ha vuelto vergonzoso. Cuando todo esto termine, Hezbollah tendrá que rendirle cuentas al Líbano (otro partido religioso, el sunita, y varios países árabes, como Egipto, Jordania o Arabia Saudita ya se las han pedido), por haberlo llevado derecho a su destrucción. Israel, por su parte, podrá preguntarle a cierta prensa y cierta intelectualidad culposas, abanderadas de la buena conciencia, poseídas por el auto odio o bien por un demonio ancestral que tampoco dice su nombre, y al que en este momento le está asomando la cola, por qué motivo les es más cómodo y fructuoso ver una parte del conflicto, y no las dos. ¿Pero alguien alcanza a imaginar cuándo terminará, todo esto, ni cómo?
La desproporción está en el corazón de esta historia. Auschwitz fue desproporcionado, los campamentos palestinos también. El desencuentro entre dos pueblos perseguidos, oprimidos, el segundo de los cuales no veía por qué pagar por crímenes de los que no tenía ni noticias, no podía adquirir proporciones armónicas.
Ahora las cartas están echadas. Ha sido así, nomás, y no de otra manera. Más bien miremos de aquí para adelante. Al convertirse en país, Israel sostuvo su derecho a comportarse como cualquier otro, a no perpetuar su condena de pueblo elegido y, en consecuencia, anómalo, a no reconocerse como víctima eterna, a no seguir actuando a partir de la ética que lo particularizaba y definía.
No lo ha logrado: siempre le exigiremos más inteligencia, más humanidad, más moralidad, más racionalidad, más generosidad, más espiritualidad, más compasión, más comprensión, más astucia, más capacidad de cuerpearle al peligro para sobrevivir y, de paso, salvarnos. Si la prosperidad económica de Irán podría llegar a ser una garantía de razón, ¿cómo no darse cuenta de que solucionar el drama de los palestinos, su miseria, su desamparo, su falta de horizonte, conduciría, en forma gradual, relativa, pero, en definitiva, inevitable, al fin de cierto islam fundamentalista que se alimenta de pobres, y que en modo alguno representa a la mayoría del mundo musulmán? ¿Y cómo no advertir que el uso de una fuerza descontrolada, guiada por la quimera de desarmar a una organización que volverá a armarse enseguida, Irán mediante, sólo sirve para radicalizar a los más moderados, de modo que el mundo árabe se convierta en un solo puño alzado, ya sin matices posibles?
Los palestinos afirman que terminarán por ganarle a Israel, porque los israelíes aman la vida y ellos la desprecian. Es fácil amarla cuando se vive bien y despreciarla cuando se agoniza día tras día. Al-Qaeda, Hamas y Hezbollah pescan en aguas paupérrimas, entre humillados y ofendidos. La guerrilla que se incrustó en el sur del Líbano, luego de la partida de Israel de ese territorio, fanatiza y a la vez compra a los candidatos al martirio. Para los habitantes de esas poblaciones, el Partido de Dios actúa de modo providencial, solucionando problemas, asegurándose su apoyo y su silencio (una ley de omertá en versión religiosa). Es fácil opinar, pontificar desde lejos, pero desde cualquier lugar del planeta salta a los ojos que no hay muralla ni bombardeo capaces de terminar con un adversario desesperado , hambreado, humillado y ofendido. Los que aprovechan esa desesperación para atizar el odio no son interlocutores válidos, al no responder a criterios racionales sino místicos (criterios que, por cierto, entre los israelíes también abundan). Pero los niños utilizados como bombas tienen padres y madres. Acaso con ellos, y entre gente normal que use la cabeza para su objetivo primero, la reflexión, pueda irse creando un lenguaje, muy paso a paso, sobre todo si, a la hora de almorzar, ha habido algo sobre la mesa.
Quienes amamos a Israel tenemos el derecho afectivo de pedirle que no tema perder la cara, por sacrificado que esto sea para un país valiente. Que detenga el fuego y acepte el canje, devolviendo a los prisioneros libaneses y palestinos (estos últimos acababan de presentar un excelente plan, a punto de ser negociado con Mahmoud Abbas, cuando Hamas secuestró al soldadito israelí para evitar todo arreglo). Que admita, como lo ha hecho, la presencia de una fuerza internacional de disuasión a la que podría sumársele la del ejército regular libanés en ese sur invadido por Hezbollah. Y, por sobre todo, que se arriesgue a instrumentar vigorosa y durablemente la ayuda al pueblo palestino, sea cual fuere su gobierno. Aunque esto suene utópico, responderé defendiendo también el derecho a una utopía que nos preserva y constituye como personas. Ojalá que la paz adopte el nombre que esta guerra no se anima a inventar.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/829970
La guerra sin nombre
Por Alicia Dujovne Ortiz
Para LA NACION
En un reciente artículo publicado en Le Monde, La guerra vista desde Israel , Bernard-Henry Lévy describía un país sumido en el desconcierto. Desde sus amigos pacifistas, miembros de movimientos como La Paz Ahora, hasta la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, que impulsó activamente la retirada de Israel de la franja de Gaza, todos mostraban una actitud desvalida, desorientada y perpleja: la de estar enfrentando una situación sin paralelo con las de guerras anteriores. Prueba de ello es que se trata de una guerra sin denominación.
Ningún diario la nombra, ni en Israel ni en ningún lado. Describen el lugar en donde se produce, el Líbano, pero no la llaman “guerra del Líbano”, puesto que el conflicto no es con ese país, sino con un huésped molesto que se invitó a sí mismo: el Hezbollah. Las otras guerras se llamaron de los Seis Días o de Iom Kippur, ésta no se llama nada. La ausencia de nombre señala la presencia de un fantasma al que nadie tiene ganas de poner letra, acaso porque sea demasiado pronto para hacerlo o porque las masacres en el Líbano dejen sin habla o porque en ese vacío se dibuje el terror, no reflexivo sino inconsciente, a la palabra “mundial”.
Si algún término se destaca de entre todos los que se han pronunciado acerca de esta catástrofe, ese término es “desproporción”. La reacción de Israel ante el secuestro de dos o tres soldados a manos del Hamas o del Hezbollah, sería desproporcionada. En efecto, la cantidad de muertos en el sur del Líbano supera la de los israelíes en Haifa. Si llevamos la espantosa contabilidad, más de setecientos por un lado contra unos cien por el otro no tiene proporción, así como tampoco la tiene el destruir a bombazos un país que apenas comenzaba a renacer de sus cenizas. Desde ese punto de vista, una apelación posible sería “guerra de la desproporción”.
O de la equivocación. Las tropas de Tsahal se han encontrado con una realidad sin proporción alguna con todo lo conocido: los túneles y armamentos sofisticados de Hezbollah sobrepasan sus peores cálculos. Los servicios de inteligencia israelíes no han funcionado con suficiente eficacia. La ilusión de desarmar del todo a ese enemigo que se ha armado para una guerra total se esfuma en medio de la humareda, teniendo en cuenta la cantidad y la inaccesibilidad de los misiles de la guerrilla, guardados en subterráneos y en las casas de la gente. Nuevas desproporciones, instalarse en medio de la población y afirmar, como lo ha hecho algún miembro dedel Partido de Dios, que, cuando se queden sin municiones, sus propios hijos les servirán de balas.
Es cierto que esto último no es novedad. Los israelíes siempre han dicho que la guerrilla palestina les enviaba niños a torear tanques militares, para romper el corazón del mundo e inclinarlo a su favor. Pero los chicos de la Intifada, con sus piedras, fueron apenas un borrador de esto a lo que hoy asistimos. Arafat no era un islamista, de ahí su condición de enemigo proporcionado con quien podía llegarse a un apretón de manos. Hoy, por primera vez en la historia, un mandatario de una potencia religiosa, Irán, declara su intención sagrada de eliminar a Israel, negando la realidad de la Shoah. El desvalimiento que Bernard-Henry Lévy observó en los israelíes viene de haber comprendido que ahora sí se trata de derecho a existir.
¿Puede afirmarse por eso, como lo ha hecho el escritor pacifista Amos Oz –opuesto, en el pasado, a toda otra contienda–, que en estas circunstancias estamos ante una “guerra justa”? Aunque defenderse lo sea, ¿ha sido inteligente dejarse arrastrar por una provocación tan clara, cayendo en la trampa y desencadenando algo tan letal como misterioso, cuyo comienzo se conoce pero no su fin? ¿Había que responder al desafío de Hamas y del Hezbollah, que secuestraron a los soldados israelíes en forma a todas luces concertada, y en una fecha –12 de julio– en que los occidentales debían pronunciarse sobre la escalada nuclear iraní, tema que en ese momento se dejó de lado, en vista de este otro más urgente: la guerra innominada?
¿Acaso ganar tiempo, enfrentar un riesgo permanente, pero limitado, no habría sido preferible a empantanarse en una situación mortífera cuya salida se desconoce? ¿Ante este enemigo acantonado en medio de la población civil, y que no es un Estado sino un grupo armado hasta los dientes dentro de un desdichado país tomado como prenda, no sería más lúcido comportarse como lo hacen los enfermos de dolencias por ahora incurables: aguantar con paliativos hasta que surja el remedio?
En la existencia individual suele suceder que un problema parezca no tener solución. En esos casos, lo más aconsejable es quedarse quietos. Esta aparente inmovilidad no es falta de recursos, sino conocimiento del valor de la espera. No dudo de que, cuando en un caso similar, un país como Israel resuelve moverse en forma exacerbada (iba a poner desproporcionada), responda a un deber de protección para con su pueblo. ¿Pero hasta qué punto ese deber no se confunde con imperativos de prestigio militar y político, imperativos que impiden ofrecer una imagen supuestamente deslucida, débil, cobarde?
Escaldado por su experiencia durante la guerra del 14, el novelista de la Provenza, Jean Giono, escribía: “¿Me hablan de morir de pie? Yo, antes que morir, primero me agacho y después me acuesto en el piso”. Una posición evidentemente contraria a la esencia misma del Estado de Israel, construido sobre la base de un inmenso coraje. Pero si el consejo de Viejo Vizcacha provenzal es atendible en lo personal, ¿por qué no en lo nacional, frente a un tipo de guerra basada en una lógica perversa (escudarse entre los inocentes) que echa por los suelos todo lo visto hasta hoy?
El valor de la espera se relaciona, en este caso, con la política iraní. Ese presidente de Irán que arma a Hezbollah y cuyo larguísimo nombre cuesta retener –otro caso de anonimia, característico de un conflicto que nos da demasiado miedo como para apodarlo de algún modo– arriesga agotar sus gesticulaciones y disolverse como la burbuja que, en el fondo, es, a partir de las nuevas elecciones, que deberían tener lugar de aquí a dos años.
Irán se ha convertido en un país próspero, donde la gente vota, con una clase media acomodada que no tiene interés en que su tierra vuele por los aires. No a todos los iraníes los seduce el martirio: muchos se han occidentalizado (en el sentido de pretender pasarla bien), o, más bien, han reencontrado su propio arte de vivir. Votar al del apellido impronunciable equivalió, en su momento, a la actitud de los franceses cuando casi lo hacen ganar a Jean-Marie Le Pen: ellos, los franceses, a esa peligrosa actitud la llaman ras-le-bol: cansancio, hartazgo. El fenómeno sobreviene cuando un pueblo se decepciona de un gobierno más o menos democrático y elige los extremos. Es una reacción ...desproporcionada, que puede pincharse sola cuando ese pueblo comienza a espantarse del delirio que él mismo ha desatado.
Los libaneses son las primeras víctimas de Hezbollah, que los toma de rehenes y de justificación para que el mundo, horrorizado, acuse a Israel. Sin embargo, es quimérico pensar, como también lo hace Amos Oz, que esas víctimas se darán cuenta de que Israel también lucha por liberarlas a ellas: si a mí me cae una bomba en la cabeza, es dudoso que admita que quien la arroja lo hace por mi bien. Más lógico resulta comprobar que el odio a Israel aumenta con cada bomba, aunque los bombardeados sean libaneses no chiitas que están en contra de Hezbollah (o que lo han estado hasta ahora, antes de que esta carnicería arriesgue crear entre los libaneses, y en todo el mundo árabe, una unión sagrada).
En forma paralela, también aumenta el antisemitismo mundial, el latente, el que no se expresa, el que encuentra en esta guerra un pretexto soñado para poner de manifiesto un viejo aborrecimiento visceral al que el nazismo ha vuelto vergonzoso. Cuando todo esto termine, Hezbollah tendrá que rendirle cuentas al Líbano (otro partido religioso, el sunita, y varios países árabes, como Egipto, Jordania o Arabia Saudita ya se las han pedido), por haberlo llevado derecho a su destrucción. Israel, por su parte, podrá preguntarle a cierta prensa y cierta intelectualidad culposas, abanderadas de la buena conciencia, poseídas por el auto odio o bien por un demonio ancestral que tampoco dice su nombre, y al que en este momento le está asomando la cola, por qué motivo les es más cómodo y fructuoso ver una parte del conflicto, y no las dos. ¿Pero alguien alcanza a imaginar cuándo terminará, todo esto, ni cómo?
La desproporción está en el corazón de esta historia. Auschwitz fue desproporcionado, los campamentos palestinos también. El desencuentro entre dos pueblos perseguidos, oprimidos, el segundo de los cuales no veía por qué pagar por crímenes de los que no tenía ni noticias, no podía adquirir proporciones armónicas.
Ahora las cartas están echadas. Ha sido así, nomás, y no de otra manera. Más bien miremos de aquí para adelante. Al convertirse en país, Israel sostuvo su derecho a comportarse como cualquier otro, a no perpetuar su condena de pueblo elegido y, en consecuencia, anómalo, a no reconocerse como víctima eterna, a no seguir actuando a partir de la ética que lo particularizaba y definía.
No lo ha logrado: siempre le exigiremos más inteligencia, más humanidad, más moralidad, más racionalidad, más generosidad, más espiritualidad, más compasión, más comprensión, más astucia, más capacidad de cuerpearle al peligro para sobrevivir y, de paso, salvarnos. Si la prosperidad económica de Irán podría llegar a ser una garantía de razón, ¿cómo no darse cuenta de que solucionar el drama de los palestinos, su miseria, su desamparo, su falta de horizonte, conduciría, en forma gradual, relativa, pero, en definitiva, inevitable, al fin de cierto islam fundamentalista que se alimenta de pobres, y que en modo alguno representa a la mayoría del mundo musulmán? ¿Y cómo no advertir que el uso de una fuerza descontrolada, guiada por la quimera de desarmar a una organización que volverá a armarse enseguida, Irán mediante, sólo sirve para radicalizar a los más moderados, de modo que el mundo árabe se convierta en un solo puño alzado, ya sin matices posibles?
Los palestinos afirman que terminarán por ganarle a Israel, porque los israelíes aman la vida y ellos la desprecian. Es fácil amarla cuando se vive bien y despreciarla cuando se agoniza día tras día. Al-Qaeda, Hamas y Hezbollah pescan en aguas paupérrimas, entre humillados y ofendidos. La guerrilla que se incrustó en el sur del Líbano, luego de la partida de Israel de ese territorio, fanatiza y a la vez compra a los candidatos al martirio. Para los habitantes de esas poblaciones, el Partido de Dios actúa de modo providencial, solucionando problemas, asegurándose su apoyo y su silencio (una ley de omertá en versión religiosa). Es fácil opinar, pontificar desde lejos, pero desde cualquier lugar del planeta salta a los ojos que no hay muralla ni bombardeo capaces de terminar con un adversario desesperado , hambreado, humillado y ofendido. Los que aprovechan esa desesperación para atizar el odio no son interlocutores válidos, al no responder a criterios racionales sino místicos (criterios que, por cierto, entre los israelíes también abundan). Pero los niños utilizados como bombas tienen padres y madres. Acaso con ellos, y entre gente normal que use la cabeza para su objetivo primero, la reflexión, pueda irse creando un lenguaje, muy paso a paso, sobre todo si, a la hora de almorzar, ha habido algo sobre la mesa.
Quienes amamos a Israel tenemos el derecho afectivo de pedirle que no tema perder la cara, por sacrificado que esto sea para un país valiente. Que detenga el fuego y acepte el canje, devolviendo a los prisioneros libaneses y palestinos (estos últimos acababan de presentar un excelente plan, a punto de ser negociado con Mahmoud Abbas, cuando Hamas secuestró al soldadito israelí para evitar todo arreglo). Que admita, como lo ha hecho, la presencia de una fuerza internacional de disuasión a la que podría sumársele la del ejército regular libanés en ese sur invadido por Hezbollah. Y, por sobre todo, que se arriesgue a instrumentar vigorosa y durablemente la ayuda al pueblo palestino, sea cual fuere su gobierno. Aunque esto suene utópico, responderé defendiendo también el derecho a una utopía que nos preserva y constituye como personas. Ojalá que la paz adopte el nombre que esta guerra no se anima a inventar.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/829970
Wednesday, July 12, 2006
Zidane-Maradona
Un tema en Argentina:
No entiendo a los que se enojan porque Zidane gano el premio al mejor jugador tras haber dado ese cabezaso tan poco limpio y lejos del fairplay. Acaso Maradona no gano el mismo premio luego de haber metido un gol con la mano?
Un tema en Europa: Zidane pego el cabezaso y eso esta muy mal. Porque tratar de encontrar que le dijo Materazzi? Acaso si le dijo la cosa mas ofensiva posible eso borra el error cometido por Zidane? Pareceria que buscan eso.
No entiendo a los que se enojan porque Zidane gano el premio al mejor jugador tras haber dado ese cabezaso tan poco limpio y lejos del fairplay. Acaso Maradona no gano el mismo premio luego de haber metido un gol con la mano?
Un tema en Europa: Zidane pego el cabezaso y eso esta muy mal. Porque tratar de encontrar que le dijo Materazzi? Acaso si le dijo la cosa mas ofensiva posible eso borra el error cometido por Zidane? Pareceria que buscan eso.
Sunday, July 09, 2006
Argentina no gano el mundial. Italia lo gano.
Fue muy malo el mundial. Italia fue muy malo. Pero gano. En la historia cuenta eso. QUe aburrido. Y la "frutilla" fue que unico de los pocos jugadores que hizo algo distinto (convegamos que muy poco tambien) se fue expulsado por un cabezaso a un contrario.
Esperemos que en cuatro anios sea mejor la cosa.
Esperemos que en cuatro anios sea mejor la cosa.
Wednesday, July 05, 2006
El futbol. Que deporte raro
Francia e Italia juegan la final del mundial. Salvo en contadas ocasiones jugaron de normal para abajo. No hubo ningun jugador estrella. Las semifinales fueron malos partidos. Y sin embargo, es el deporte mas visto, mueve millones....no es raro?
Reacciones ante el mundial
El triunfo de la madurez
Santiago Kovadloff
Para LA NACION
Al recibir a la selección de fútbol en Ezeiza como se lo hizo horas atrás se pudo verificar un hecho socialmente auspicioso. Una sociedad que es capaz de valorar el esfuerzo y la calidad del desempeño de nuestra selección con independencia del resultado desfavorable que nos excluyó de la Copa del Mundo revela que puede apartarse del exitismo para privilegiar logros menos circunstanciales. La gratitud, la admiración y el reconocimiento de la labor cumplida preponderaron esta vez entre los simpatizantes sobre la tristeza y aun sobre el desencanto en que nos sumió el hecho de vernos desclasificados por Alemania.
¿Cómo no advertir en esa actitud un triunfo de la madurez sobre el mero oportunismo; de la reflexión sobre la ciega espontaneidad de las pasiones?
Si alguna enseñanza nos deja con su actuación el equipo de Pekerman, ella es la de la posibilidad de que predomine entre nosotros el trabajo de equipo sobre el desempeño puramente individual. Fue la de esta selección argentina de fútbol una auténtica labor orquestal, reveladora de un espíritu de convergencia capaz de preponderar sobre todo estrellato estrictamente personal. Y es aquí donde la trascendencia cívica de esa recepción de nuestros jugadores puede ser reconocida en toda su fecundidad.
El desempeño de la selección fue un ejemplo admirable de la indispensable preeminencia que el bien común debe alcanzar sobre los intereses individuales o sectoriales en cualquier emprendimiento de envergadura nacional. La cohesión de los jugadores, el hondo sentido de complementación que evidenciaron, la supremacía constante del objetivo común sobre los deseos, sueños, intereses y aun actitudes puramente individuales le ha hecho mucho bien a esta Argentina segmentada en tendencias que no alcanzan a privilegiar el encuentro sobre el desencuentro, el diálogo sobre el monólogo, la unidad sobre la dispersión.
Esta ha sido la gran victoria argentina en el Mundial de Alemania: haber sabido presentarse como un equipo, como un conjunto en el que la participación de cada cual aspiró siempre a estar al servicio del ideal compartido. Todos los jugadores y técnicos que dieron forma a esta selección nacional de fútbol merecen por eso el profundo reconocimiento de la ciudadanía.
Seguir en la Copa del Mundo hubiera sido sin duda una alegría. Haber intervenido en el Mundial como se lo hizo ha sido una verdadera lección.
El autor es ensayista y poeta
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/820366
Santiago Kovadloff
Para LA NACION
Al recibir a la selección de fútbol en Ezeiza como se lo hizo horas atrás se pudo verificar un hecho socialmente auspicioso. Una sociedad que es capaz de valorar el esfuerzo y la calidad del desempeño de nuestra selección con independencia del resultado desfavorable que nos excluyó de la Copa del Mundo revela que puede apartarse del exitismo para privilegiar logros menos circunstanciales. La gratitud, la admiración y el reconocimiento de la labor cumplida preponderaron esta vez entre los simpatizantes sobre la tristeza y aun sobre el desencanto en que nos sumió el hecho de vernos desclasificados por Alemania.
¿Cómo no advertir en esa actitud un triunfo de la madurez sobre el mero oportunismo; de la reflexión sobre la ciega espontaneidad de las pasiones?
Si alguna enseñanza nos deja con su actuación el equipo de Pekerman, ella es la de la posibilidad de que predomine entre nosotros el trabajo de equipo sobre el desempeño puramente individual. Fue la de esta selección argentina de fútbol una auténtica labor orquestal, reveladora de un espíritu de convergencia capaz de preponderar sobre todo estrellato estrictamente personal. Y es aquí donde la trascendencia cívica de esa recepción de nuestros jugadores puede ser reconocida en toda su fecundidad.
El desempeño de la selección fue un ejemplo admirable de la indispensable preeminencia que el bien común debe alcanzar sobre los intereses individuales o sectoriales en cualquier emprendimiento de envergadura nacional. La cohesión de los jugadores, el hondo sentido de complementación que evidenciaron, la supremacía constante del objetivo común sobre los deseos, sueños, intereses y aun actitudes puramente individuales le ha hecho mucho bien a esta Argentina segmentada en tendencias que no alcanzan a privilegiar el encuentro sobre el desencuentro, el diálogo sobre el monólogo, la unidad sobre la dispersión.
Esta ha sido la gran victoria argentina en el Mundial de Alemania: haber sabido presentarse como un equipo, como un conjunto en el que la participación de cada cual aspiró siempre a estar al servicio del ideal compartido. Todos los jugadores y técnicos que dieron forma a esta selección nacional de fútbol merecen por eso el profundo reconocimiento de la ciudadanía.
Seguir en la Copa del Mundo hubiera sido sin duda una alegría. Haber intervenido en el Mundial como se lo hizo ha sido una verdadera lección.
El autor es ensayista y poeta
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/820366
Tuesday, July 04, 2006
Zidane/Riquelme
El analisis siempre es relativo al resultado. El otro dia Zidane jugo 10 puntos. Casi todo lo que hacia era magico. Desde un toque, sombrero, habilitacion. Lo mismo de lo que habitualmente hace Riquelme. La mayoria de lo que hacia el frances era lejos del area (dije la mayoria porque en eso si fue diferente y llego). Pero los que critican tanto a Riquelme, que definitivamente jugo menos de lo que se supone que deberia, tendrian que acordarse bien cuando elogian a Zidane. Porque, con sus diferencias, son bien parecidos.
No puede faltar Victor Hugo
http://www.lanacion.com.ar/coberturaespecial/mundial2006/nota.asp?nota_id=819916
Monday, July 03, 2006
Lo mejor y lo peor del mundial
De lo que pude ver.
1-Perfumo hablando de futuros proximos tecnicos ante la idea de poner una dupla: "El problema es que en la Argentina, cuando hay un grupo de 2 personas ya hay internas...."
2-Varsky: Propuso desterrar el "vamos vamos Argentina...de la barra quilombera" Insufrible!
3-Varsky teniendo que reconocer que Zidane y los autenticos decadentas resurgieron...Lo hizo con muuucha altura y reconociendolo.
Lo peor:
1 Mas alla de todo lo que se hablo en los diarios acerca de los enviados periodisticos argentinos...aquellos que en especial son criticos como si fuera tan facil jugar lindo, ganar, hacer lujos....a Niembro no lo veo e imagino que es asi pero si lo vi Fucks....que facil es criticar con esa soberbia que les da la camara.
2-Los comentarios de Bilardo pidiendo que haga tiempo, que simule etc...eran en camara para miles de argentinos....(A su favor, varias de sus observiaciones eran muy divertidas y por eso varios lo poniamos a el)
3- El error que cometieron Bilardo y Macaya durante unos 30 minutos diciendo que faltaba un cambio y luego que se habian olvidado del cambio de arqueros. Se les puede haber pasado..pero no sospechaban nada cuando veian que los jugadores no calentaban?
Capitulo aparte merece la prensa brasilera y su anti argentinismo. No se entiende.
Mi ranking de periodistas deportivos ( De nuevo, de lo que pude conocer)
Varsky
Arcucci
Gatman y Diego Lasala (El mejor relator lejos)
Recondo
LO peor:
Niembro
Fucks
Los que quedan atrapados por estar mal acompanados
Benedeto
Clos
1-Perfumo hablando de futuros proximos tecnicos ante la idea de poner una dupla: "El problema es que en la Argentina, cuando hay un grupo de 2 personas ya hay internas...."
2-Varsky: Propuso desterrar el "vamos vamos Argentina...de la barra quilombera" Insufrible!
3-Varsky teniendo que reconocer que Zidane y los autenticos decadentas resurgieron...Lo hizo con muuucha altura y reconociendolo.
Lo peor:
1 Mas alla de todo lo que se hablo en los diarios acerca de los enviados periodisticos argentinos...aquellos que en especial son criticos como si fuera tan facil jugar lindo, ganar, hacer lujos....a Niembro no lo veo e imagino que es asi pero si lo vi Fucks....que facil es criticar con esa soberbia que les da la camara.
2-Los comentarios de Bilardo pidiendo que haga tiempo, que simule etc...eran en camara para miles de argentinos....(A su favor, varias de sus observiaciones eran muy divertidas y por eso varios lo poniamos a el)
3- El error que cometieron Bilardo y Macaya durante unos 30 minutos diciendo que faltaba un cambio y luego que se habian olvidado del cambio de arqueros. Se les puede haber pasado..pero no sospechaban nada cuando veian que los jugadores no calentaban?
Capitulo aparte merece la prensa brasilera y su anti argentinismo. No se entiende.
Mi ranking de periodistas deportivos ( De nuevo, de lo que pude conocer)
Varsky
Arcucci
Gatman y Diego Lasala (El mejor relator lejos)
Recondo
LO peor:
Niembro
Fucks
Los que quedan atrapados por estar mal acompanados
Benedeto
Clos
Friday, June 30, 2006
Grande Pekerman y sus "chicos"!!!!!!
Y si, perdimos, no jugaron tan bien adelante pero fueron hombres honorables.
Y escuchando a Pekerman en la conferencia de prensa.....que grande que es este tipo!
Y escuchando a Pekerman en la conferencia de prensa.....que grande que es este tipo!
Thursday, June 29, 2006
La verdad...lo merecen tanto
Manana estos chicos que representan a Argentina con Pekerman y su equipo merecen ganar este partido. No analizo los merecimientos de Alemania, deberia talvez, pero sin ningun tipo de nacionalismo (que aborrezco) este trabajo de anios merece un premio. Sino, igual deberiamos celebrar.
Tuesday, June 27, 2006
Padres
La verdad que cada dos por tres leo cosas de este tipo que son geniales.
Padres, en su día
Por Mex Urtizberea
Para LA NACION
“Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no lo vuelve pianista.”
Michael Levine
No parecen correr tiempos fáciles para ser padre.
Constantemente se corre el riesgo de ser citado por el psicólogo de nuestro hijo para decirnos todo lo que hemos hecho mal, o por la maestra para decirnos que no sabemos poner límites, o por un consuegro o consuegra para señalarnos los defectos de nuestra criatura que no supimos corregir a tiempo. O hasta incluso ser interceptados en la cocina por nuestro propio hijo para comunicarnos punto por punto en qué fallamos como padres.
Y lo que es peor es que la mayoría de las veces tienen razón.
No parece nada sencillo ser padre en esta época.
Se puede ser considerado un mal ejemplo por las autoridades si uno intenta enseñarle a respetar la autoridad, pero también a sublevarse ante ella, pues no siempre la autoridad tiene la razón; se puede ser tildado de bohemio si uno intenta enseñarle a valorar las cosas pero sin valorarlas tanto que después no quiera prestarlas, compartirlas, repartirlas, o ser mencionado como un padre demasiado liberal por estar haciendo simplemente lo que corresponde: dar libertad. Pues los hijos pueden ser nuestros, pero las personas no son propiedad de nadie.
Parece complicado ser padre por estos días.
Complicado ser un padre presente sin ser omnipresente; ser paternal sin ser paternalista; ser gracioso sin ser un pesado; ser compañero sin ser un metido; ser generoso sin pasar factura; poder transmitirles un punto de vista sobre el mundo sin imponérselo; estimularlos en lo que les gusta a ellos que no es lo mismo que lo que nos gusta a nosotros.
Y complicado, aunque no imposible, dejar de obligarlos a que estudien inglés y que elijan ellos qué lengua quieren estudiar, permitirles que se queden un rato más en la fiesta en la que se están divirtiendo como nunca, y aceptar que un cuarto desordenado no significa necesariamente que el chico está perdido para siempre.
Una carrera llena de obstáculos es la paternidad.
Somos ni más ni menos que el pasado de nuestros hijos, llevan siempre algo de nosotros, descartan siempre algo de nosotros, imitan algo, heredan algo, conservan algo de nosotros, pero, por lo demás, son personas que construirán su propia vida y, ya sin compromiso, nos amarán o no nos amarán según se hayan sentido o no amados por nosotros.
Definitivamente, parecerían demasiadas las cosas que hay que enseñar como padre. Pero, a lo mejor, sin omnipotencia, pueda descubrirse que no son tantas.
Que busquen ser felices, que repartan la felicidad, que sean todo lo libre que quieran ser, y que sepan que, aunque no lo diga la publicidad, una carta escrita con amor o un mate llevado este domingo a la mañana a la cama es una posibilidad de regalo, como puede serlo un celular o una afeitadora eléctrica.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/814983
Noticias | Opinión | Columnistas | Nota
Padres, en su día
Por Mex Urtizberea
Para LA NACION
“Tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo que tener un piano no lo vuelve pianista.”
Michael Levine
No parecen correr tiempos fáciles para ser padre.
Constantemente se corre el riesgo de ser citado por el psicólogo de nuestro hijo para decirnos todo lo que hemos hecho mal, o por la maestra para decirnos que no sabemos poner límites, o por un consuegro o consuegra para señalarnos los defectos de nuestra criatura que no supimos corregir a tiempo. O hasta incluso ser interceptados en la cocina por nuestro propio hijo para comunicarnos punto por punto en qué fallamos como padres.
Y lo que es peor es que la mayoría de las veces tienen razón.
No parece nada sencillo ser padre en esta época.
Se puede ser considerado un mal ejemplo por las autoridades si uno intenta enseñarle a respetar la autoridad, pero también a sublevarse ante ella, pues no siempre la autoridad tiene la razón; se puede ser tildado de bohemio si uno intenta enseñarle a valorar las cosas pero sin valorarlas tanto que después no quiera prestarlas, compartirlas, repartirlas, o ser mencionado como un padre demasiado liberal por estar haciendo simplemente lo que corresponde: dar libertad. Pues los hijos pueden ser nuestros, pero las personas no son propiedad de nadie.
Parece complicado ser padre por estos días.
Complicado ser un padre presente sin ser omnipresente; ser paternal sin ser paternalista; ser gracioso sin ser un pesado; ser compañero sin ser un metido; ser generoso sin pasar factura; poder transmitirles un punto de vista sobre el mundo sin imponérselo; estimularlos en lo que les gusta a ellos que no es lo mismo que lo que nos gusta a nosotros.
Y complicado, aunque no imposible, dejar de obligarlos a que estudien inglés y que elijan ellos qué lengua quieren estudiar, permitirles que se queden un rato más en la fiesta en la que se están divirtiendo como nunca, y aceptar que un cuarto desordenado no significa necesariamente que el chico está perdido para siempre.
Una carrera llena de obstáculos es la paternidad.
Somos ni más ni menos que el pasado de nuestros hijos, llevan siempre algo de nosotros, descartan siempre algo de nosotros, imitan algo, heredan algo, conservan algo de nosotros, pero, por lo demás, son personas que construirán su propia vida y, ya sin compromiso, nos amarán o no nos amarán según se hayan sentido o no amados por nosotros.
Definitivamente, parecerían demasiadas las cosas que hay que enseñar como padre. Pero, a lo mejor, sin omnipotencia, pueda descubrirse que no son tantas.
Que busquen ser felices, que repartan la felicidad, que sean todo lo libre que quieran ser, y que sepan que, aunque no lo diga la publicidad, una carta escrita con amor o un mate llevado este domingo a la mañana a la cama es una posibilidad de regalo, como puede serlo un celular o una afeitadora eléctrica.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/814983
Noticias | Opinión | Columnistas | Nota
Encontre alguien mas que opina como yo
Talvez seamos varios en realidad pero fue bueno verlo en una carta.
Carta de lectores de La Nacion de hoy
El seleccionado
Señor Director:
"Vivo en Londres desde 1972. Desde entonces, en cada mundial de fútbol el seleccionado argentino ha desplegado una gran y a veces excepcional calidad de juego. Desgraciadamente, en todos los mundiales menos en éste era imposible sentirse orgulloso de nuestro equipo. Prepotentes, gritones, tramposos, nuestro equipo siempre era una metáfora de los peores aspectos del país, un tesoro de oportunidades arruinado por sus propios actos.
"Pero este seleccionado no sólo es excepcional en su desempeño de portivo, sino también en su comportamiento. En nombre de todos los argentinos que queremos un país digno, muchas gracias, señor Pekerman."
Guillermo Gil
11 Alwyne Place
Londres N1
Carta de lectores de La Nacion de hoy
El seleccionado
Señor Director:
"Vivo en Londres desde 1972. Desde entonces, en cada mundial de fútbol el seleccionado argentino ha desplegado una gran y a veces excepcional calidad de juego. Desgraciadamente, en todos los mundiales menos en éste era imposible sentirse orgulloso de nuestro equipo. Prepotentes, gritones, tramposos, nuestro equipo siempre era una metáfora de los peores aspectos del país, un tesoro de oportunidades arruinado por sus propios actos.
"Pero este seleccionado no sólo es excepcional en su desempeño de portivo, sino también en su comportamiento. En nombre de todos los argentinos que queremos un país digno, muchas gracias, señor Pekerman."
Guillermo Gil
11 Alwyne Place
Londres N1
Sunday, June 25, 2006
El equipo para el viernes
Que puedo saber yo desde mi casa en BA respecto al equipo. No se lo que pasa adentro, no conozco los animos, los estados fisicos, no se muchas cosas de alemania.....pero desde mi ignorancia propongo un equipo:
Abondancieri
Burdisso ( si ya esta)
Ayala
Milito
Coloccini
Mascherano
Sorin(Si le da el fisico)
Maxi
Riquelme
Messi
Crespo
Milito juega mejor en defensa y como salida que Heinze que ademas debe estar cansado. Creo que el medio campo deberia tener el refuerzo de sorin que ademas puede llegar y para empezar lo pondria a messi para que corra y pueda combinar con riquelme. Crespo tiene fuerza para empezar contra los alemanes.
Abondancieri
Burdisso ( si ya esta)
Ayala
Milito
Coloccini
Mascherano
Sorin(Si le da el fisico)
Maxi
Riquelme
Messi
Crespo
Milito juega mejor en defensa y como salida que Heinze que ademas debe estar cansado. Creo que el medio campo deberia tener el refuerzo de sorin que ademas puede llegar y para empezar lo pondria a messi para que corra y pueda combinar con riquelme. Crespo tiene fuerza para empezar contra los alemanes.
Saturday, June 24, 2006
Mision cumplida 1- A empezar de nuevo
De acuerdo al pasado reciente, estar en 4tos de final es un objetivo cumplido. De ahora en mas se puede ganar o perder con cualquiera, antes, no se deberia. Ya es un logro. Pero obviamente hay hambre de mas. Y se puede.
Hay que empezar de nuevo. Se formo un equipo pero hay debilidades. Hay actitud y tiempo para trabajar. Ademas, por primera vez el favorito es el otro. Eso es una oportunidad ya que son ellos los que van a estar mas nerviosos. Con orgullo se puede avanzar un paso mas. Se puede ser campeon. Hay hambre suficiente para serlo.
Hay que empezar de nuevo. Se formo un equipo pero hay debilidades. Hay actitud y tiempo para trabajar. Ademas, por primera vez el favorito es el otro. Eso es una oportunidad ya que son ellos los que van a estar mas nerviosos. Con orgullo se puede avanzar un paso mas. Se puede ser campeon. Hay hambre suficiente para serlo.
Thursday, June 22, 2006
Diferencias de equipos
Son sensibles las diferencias entre los EQUIPOS de Argentina y Brasil. En el futbol todo puede pasar y sigo diciendo que Brasil es un peligro pero mientras Argentina esta demostrando una gran solidez como equipo, tanto en el juego como en la convivencia y en el liderazgo de su tecnico, en Brasil dice esto Folha de SP:
Alguns focos de insatisfação na seleção são claros. Pessoas ligadas a Ronaldo reclamam que toda a culpa sobre o desempenho ruim cai nas costas do atacante, enquanto Parreira e seu esquema, que não funciona, são poupados. O camisa 9 e Roberto Carlos foram alguns dos que menos gostaram de o técnico não dar folga ao grupo após a vitória contra a Austrália.
Juninho já disse estar se segurando para não reclamar da sua condição de reserva. Kaká não esconde a insatisfação com a falta de movimentação no ataque. Ronaldinho publicamente reclama do seu posicionamento. Preferia atuar como no Barcelona, mais adiantado.
Ojala se compruebe que es mejor la opcion argentina. Como ejemplo para otras cosas tambien.
Alguns focos de insatisfação na seleção são claros. Pessoas ligadas a Ronaldo reclamam que toda a culpa sobre o desempenho ruim cai nas costas do atacante, enquanto Parreira e seu esquema, que não funciona, são poupados. O camisa 9 e Roberto Carlos foram alguns dos que menos gostaram de o técnico não dar folga ao grupo após a vitória contra a Austrália.
Juninho já disse estar se segurando para não reclamar da sua condição de reserva. Kaká não esconde a insatisfação com a falta de movimentação no ataque. Ronaldinho publicamente reclama do seu posicionamento. Preferia atuar como no Barcelona, mais adiantado.
Ojala se compruebe que es mejor la opcion argentina. Como ejemplo para otras cosas tambien.
Wednesday, June 21, 2006
Brasil sigue favorito
Talvez se esta dando lo contrario a lo que decia hace unos dias. Ganan pero no gustan. Jugando mal ganan bastante tranquilo. Esta bien que no jugaron contra nadie hasta ahora. Pero eso los hace peligrosos. Si se despiertan ahora, son mas temibles que nunca. Ademas cualquier individualidad hace un gol hasta jugando mal. Era mejor tenerlos agrandandados cuando llegasen los partidos dificiles.
Sunday, June 18, 2006
Simpatia Brasil
Es que son unos genios. Verles la cara y la onda antes de salir a a la cancha.
Si no fuera por la rivalidad y porque con nosotros no son nada simpaticos.
Serian queribles!
Si no fuera por la rivalidad y porque con nosotros no son nada simpaticos.
Serian queribles!
Friday, June 16, 2006
Carlitos y el equipo
Gran victoria y juego que ya analizaran los que saben. Solo espero que no se agranden (mas que nada la presion del agrande del periodismo porque estoy seguro que Pekerman no dejaria que se agranden nunca). Seguro es una inyeccion de que saben que quieren. No importa lo que pase ante Holanda.
Volviendo a Carlitos....que carisma! Me dio la sensacion que su gol fue casi el mas festejado (todo el banco salio a abrazarlo). Y que gol hizo...cano...pierna fuerte....definicion perfecta....Creo que es alguien que da mucha alegria y buena onda a todos.
Juntarlos a todos...aunque fueramos ganando..permite sonar con futbol bien jugado.
Volviendo a Carlitos....que carisma! Me dio la sensacion que su gol fue casi el mas festejado (todo el banco salio a abrazarlo). Y que gol hizo...cano...pierna fuerte....definicion perfecta....Creo que es alguien que da mucha alegria y buena onda a todos.
Juntarlos a todos...aunque fueramos ganando..permite sonar con futbol bien jugado.
Subscribe to:
Posts (Atom)